La Vocación de Tlacuilo

El día ya no me alcanza

Posted in Consultoría y Proyectos by charlsmalagon on enero 19, 2013

Recibes una promoción e inmediatamente, tu ya de por sí apretada agenda, se ve completamente sobreasignada y entonces comienzas a tener una gran cantidad de trabajo, llamadas y reuniones que atender, documentación por llenar y un largo y complicado etc. Es verdad, recibes nuevas responsabilidades y tienes que empezar a ganar batallas rápido, a fin de poder justificar ese ascenso… pero… simplemente… el día ya no alcanza para hacer todo lo que se debe hacer. ¿Cómo afrontar esta situación?

Multitareas

 

Hay dos cosas que son claras y que debemos aceptar: el día no tiene más de 24 horas y nuestro tiempo es valioso. Basados en esas dos premisas tenemos que afrontar el hecho de que tenemos una larga lista de pendientes y cada vez salen más pendientes. En el escenario que platico arriba es una cuestión de todos los días y ¿Cómo lo afrontamos? Con estrés. Con mal comer. Con mal dormir. Dejar que el estrés nos domine, mal comer y mal dormir son tres peligrosos enemigos que pueden dañar nuestra salud y afectar nuestra vida. En el libro de Daniel Goleman “La inteligencia emocional” se muestran una gran cantidad de ejemplos en el que se constata con pruebas de laboratorio la gran afectación que tiene a nuestra salud el estrés. Al mal alimentarnos, no le estamos dando los nutrimentos suficientes a nuestro cuerpo para que realice sus procesos naturales y empezamos a enfermar y a rendir menos. Si además le colocamos a manera de cereza del pastel que no dormimos lo suficiente, estamos también limitando los vitales procesos regenerativos cerebrales y corporales… y ya se imaginarán el tamaño de la afectación que le estamos haciendo a nuestro cuerpo. Ya no menciono el tema de que somos sedentarios, pero ya dimensionan  también cómo nos afecta ese tema.

Pero entonces decimos: “Si no sacrifico mi hora de comida o las horas de sueño, no puedo cumplir con mis compromisos”, y es ahí donde ya no me hace sentido y por ello les comparto estas pequeñas reflexiones que hice al respecto de este tema.

1) ¿Vives para trabajar o trabajas para vivir?
Una bonita pregunta cliché que muchas veces hemos escuchado y que siempre nos plantean. Yo hice una modificación de esa pregunta y la planteo mejor como: ¿Qué quieres hacer para darte el sustento y vivir una vida? El trabajo es parte de la vida y no hay forma de escapar de ello, a menos que seas un millonario (y ni así me parece que tendrías una vida sin trabajo). El trabajo lo hemos satanizado porque la mayoría de la gente no trabaja en lo que les gusta, por ello es bueno reflexionar sobre el trabajo que tienes y si se trata de verdad en lo que quieres invertir parte de tu vida. Define tus prioridades de vida.

2) ¿Qué de mis cientos de cosas por hacer son en las que debo enfocarme?
Tenemos unos 100 mails en nuestro inbox del correo electrónico. Y cada 5 o 10 minutos la alerta de escritorio te avisa que van llegando más y, en lugar de prestar atención a la junta, estar leyendo cada uno de los mails que te van llegando. Estrés. Contestas un mail y luego te recuerdas de llamar a Fulano y luego te acuerdas de enviar unos papeles y luego de que tienes que ir al banco a hacer un pago y así sucesivamente hasta que todo explota porque nada atendemos al 100%. Tengo un sistema que hasta la fecha me ha resultado bien: todos los días, de los pendientes que he estado tomando nota, les asigno prioridad para realizarse “mañana”, “el día siguiente de mañana” o en una fecha específica. Luego, al día siguiente, lo primero que hago al llegar a la oficina -aún antes de abrir mi correo electrónico-, me centro en realizar esas tareas que ya marqué para realizar ese día. Es como no estar  disponible, para poder avanzar en mis tareas. El truco está en darte una hora y media o dos, antes de abrir el correo o empezar a atender llamadas.

3) Eres dueño de tus citas.
Ya en otro post he hablado de que el único momento en el que eres dueño de tus citas es cuando las estás agendando y una vez que está en tu agenda es una obligación cumplirla . Lo mismo pasa para las fechas límite o fechas de entrega. Recomiendo tomar unos minutos para reflexionar si la fecha que te están solicitando es alcanzable y manifiesta claramente las razones si la fecha está muy apretada, o bien, la fecha en que podrías confirmar ese deadline. Trata, en medida de lo posible, de traer siempre a la mano tu calendario.

4) Duerme.
Si comienzas a dejar de tomar todas las apretadas fechas límite que te imponen y comienzas a preveer los riesgos que pudieran afectarte, entonces podrás comenzar a tener tiempos para comer. Una cosa importante: trata de dormir las horas que sabes que tu cuerpo requiere para descansar. Conozco una persona que con 4 horas que duerma ya está descansado y listo para el día siguiente. En mi caso necesito 7 horas para sentirme pleno. Nadie, salvo tu, conoce mejor tu cuerpo así que escúchalo y dale el descanso y la alimentación que requiere.

5) Come.
Igualmente, al dejar de poner una cita en una oficina en el oriente a las 12 y otra en el poniente a las 2, estarás dándote tiempo para comer. Todos tenemos un horario de comida, respeta el de los demás y has respetar el tuyo. En este momento de mi vida estoy comenzando a tomar consciencia de las cosas con las que me alimento para hacerle caso al viejo filósofo griego Hipócrates que decía: “Que tus alimentos sean tus medicinas y que tus medicinas sean tus alimentos”. Se responsable de tu salud.

6) Reflexiona sobre lo que podría salir mal.
Déja de echarle la culpa al pobre de “Murphy” y asume tu responsabilidad sobre las acciones que no previste que podrían salir mal.

7) Pendientes siempre hay (y habrá).
Las tareas en la oficina jamás terminan y jamás terminarán, pero nuestro tiempo es valioso y nuestra salud es nuestra responsabilidad. A lo mejor no puedes “matar” todos los pendientes que tenías planeados para el día de hoy: ¡Qué eso no se vuelva una frustración! Reacomoda tus tareas para darles una nueva prioridad y trabaja sobre ellos el día siguiente.

8) Las fechas límite pueden negociarse.
Uno de mis antiguos jefes me dio ese consejo: “Todos los deadlines se pueden negociar. Revisa claramente porque no se puede alcanzar, manifiéstalo y has la negociación. No administres estrés, administra tareas”. Él ha estado en múltiples empresas y a sus 80 años aún hace consultoría.

Saludos y espero que estos comentarios les ayuden a que sus días vuelvan a alcanzarles para hacer lo que desean.

Imagen tomada de este sitio.

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Una respuesta

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  1. Mar said, on enero 20, 2013 at 10:31 am

    Excelente analisis


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