La Vocación de Tlacuilo

Rompe paradigmas

Posted in Consultoría y Proyectos, Productividad by charlsmalagon on agosto 9, 2013

En 1900 un científico dijo:

“No queda nada por ser descubierto en el campo de la física actualmente. Todo lo que falta son medidas más y más precisas”.

Cinco  años después el famoso Alberto Einstein publica su trabajo sobre la “relatividad espacial” cambiando -radicalmente- el paradigma hasta ese momento aceptado por la física.

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En la concepción normal, un paradigma se entiende como una práctica o un modelo mental de como deben ser las cosas.
Todos nosotros tenemos un sin fin de paradigmas que están presentes en toda nuestra vida.
Aunque pareciera curioso, los paradigmas muchas veces los tenemos sin hacer una reflexión profunda de su origen y, entonces, empezamos a auto-limitarnos de la forma en que podríamos actuar, justo como le sucedió al científico que aseguraba que ya no había nada por descubrir.

Descubriendo tus capacidades

Una historia:
En una antigua tierra un venerable maestro paseaba por los diversos reinos y un día se encontró con una casa muy pobre que únicamente tenían ingresos por la leche que generaba una vieja y flaca vaca. Esperó a que anocheciera y, aún a pesar de las súplicas del aprendiz que lo acompañaba, robó y lanzó a la vaca en el barranco más próximo y siguieron su camino. Un año después, el aprendiz regresó y encontró que la casa que antes era muy pobre, ahora estaba hermosamente arreglada y había muchos trabajadores. Al entrevistarse con el dueño, le dijo que, aunque al principio había sido una tristeza y una desesperación inmensa, el perder a su vaca les ayudó a que empezaran a buscar nuevas formas de proveerse de ingresos para alimentarse, dando lugar a la nueva forma de vida.

Aunque es claro que es una historia exagerada, la idea de fondo es la importante: A veces nos aferramos a la flaca vaca porque nuestro paradigma es que debemos depender de ella, cerrándonos la posibilidad de ir hacia nuevos caminos desconocidos.

-¿Quién dijo miedo? -¡Todos!

No es sencillo romper paradigmas.

Es una tarea que implica salir de nuestra área de confort, implica ser valiente y afrontar al mayor de los “enemigos” que podemos tener: Nosotros mismos.

Y la pregunta del millón: ¿Cuáles son los 10 pasos mágicos para romper los paradigmas que está limitándome de explotar todo mi potencial? Bueno, en realidad… no los hay (y menos los mágicos), pero, lo que si te puedo compartir son los elementos que yo he utilizado para poder ampliar mis referencias personales y entonces, tratar de romper mis paradigmas.

1) La lectura: Leer nos puede transportar a otros mundos, nos trae nuevas formas de ver el mundo y, lo más interesante de todo, es que nos van dando nuevos temas para investigar. ¿Un ejemplo? Hace un par de días leía sobre las arenas movedizas y de ahí descubrí dos temas muy interesantes: los fluidos no newtonianos y las cianobacterias (antes llamadas algas verde-azul).

2) Conocer nuevas personas: Compartir pláticas con gente fuera de tu círculo de amigos/familia te ayuda a tener nuevas perspectivas de la forma en la que ven el mundo. Curiosamente, uno no podría imaginar las personalidades tan interesantes que podría encontrarse en la vida si mencionas a las cianobacterias (Una bióloga marina y un químico) o los fluidos no newtonianos (a un físico o ingeniero interesado en las ciencias). Todos tenemos distintas formas de ver el mundo y tenemos experiencias distintas que podemos compartir para ir viendo el mundo desde una perspectiva distinta.

3) Creándote nuevos hábitos: Desde hace un buen rato me planté el hábito de levantarme 5.30 de la mañana. El primer mes fue la muerte, pero, superando 28 días, acostumbré  a mi cuerpo al nuevo horario. De esa forma, empecé a romper el paradigma de que no puedo levantarme temprano. Otros hábitos han ido cambiando la forma en la que veo el mundo, ya que van directamente relacionados con los paradigmas.

4) Reflexionar y meditar: Aunque parezcan polos opuestos, la reflexión y la meditación me ayudaron a observar el mundo desde una nueva perspectiva. La primera me permitió evaluar el modelo mental que tengo de lo que llamamos realidad. La segunda me permitió centrarme en lo que estoy haciendo. Así, cuando alguien me comparte una historia o una anécdota, o me comparte algo de la luz de su conocimiento, lo evalúo, a fin de confirmar si me sirve o no.

5) Tener un objetivo claro y alcanzable: Generalmente nos dicen: “sueña en grande”. Y es un buen consejo. Hay que soñar de esa forma, pero, hay que considerar siempre -sieeeempreeeee- la realidad en la que vivimos. soy un tipo que mide 1.70m y en ningún momento mi sueño fue ser el mejor poste de la NBA. Era obvio, ya que simplemente era completamente inalcanzable. Sin embargo, hay muchas otras metas que me he planteado y que me han requerido mucha dedicación para alcanzarlas. “Sangre, sudor y lágrimas”, diría Winston Churchill. Lo importante es saber hacia dónde vas y si los paradigmas que tienes te están impulsando o  limitando.

Los paradigmas no tienen porque visualizarse como algo malo, al contrario, hay algunos que son benéficos para nuestra vida. El problema es cuando actuamos por costumbre, más que por lo que pensamos o razonamos. Por cierto, ¿Alguno quiere acompañarme a tirar esta vieja vaca por el desfiladero?

Buena semana.

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